Un remedio para las digestiones pesadas
Publicado por: David en Bienestar, tags: agua, BienestarEl agua con gas, gracias al ácido carbónico, estimula la secreción de los jugos gástricos por lo que facilita las digestiones. Esto resulta muy beneficioso para quienes padecen dispepsia o digestiones pesadas. No obstante, quienes presentan problemas de aerofagia o meteorismo han de evitar consumir este tipo de agua, así como cualquier otra bebida gaseosa, ya que todas ellas empeoran estos molestos síntomas, como son los gases, el dolor gastrointestinal y la hinchazón abdominal, entre otros.
Se ha extendido la creencia de que el agua con gas es una bebida con calorías y, por tanto, no está indicada para personas con exceso de peso. La realidad es que el agua, con gas o sin gas, no aporta caloría alguna, por lo que cualquiera de los dos tipos de agua se puede consumir sin problema en caso de sobrepeso u obesidad. No hay que confundir el agua con gas con otras bebidas de apariencia similar, como la tónica o la gaseosa edulcorada
Sobre todo en días calurosos, hemos de mantener suficientemente hidratado a nuestro cuerpo, ya que las pérdidas, máxime por sudor, suelen ser importantes. No hay que olvidar que cuando se bebe suficiente líquido se obtienen numerosos beneficios para la salud. Pero, ¿cuándo es mejor beber agua: antes, durante o después de comer? Esta es una cuestión en boca de muchas personas, en parte por la creencia popular de que el agua engorda si se toma durante las comidas.
El hecho de tomar líquidos (agua u otras bebidas) antes, durante o después de las comidas nada tiene que ver con que estos alimentos tengan capacidad de engordar más o menos. Lo que sucede es que se diluyen los jugos gástricos y, consecuencia de ello, la digestión se hace más lenta, es decir, tarda más tiempo.
Por esta razón, a las personas afectadas de digestiones difíciles o pesadas les puede resultar más conveniente omitir cualquier tipo de bebida (excepto el agua con gas) durante las comidas o justo después de las comidas. Sin embargo, para quienes no sufren ningún trastorno digestivo no hay una explicación dietética ni científica que justifique que no se puedan ingerir líquidos en esas situaciones.
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