Entradas con la Tag “Nutrición Celular”

Del análisis de la planta se desprende la presencia mayoritaria de agua, seguida de hidratos de carbono, el nutriente más abundante, en forma de inulina y fibra; cantidades medias de proteínas en comparación con otras verduras e insignificantes de grasas.

Entre las vitaminas destaca la presencia de B1, E y B3, estas últimas en cantidades poco significativas comparadas con otros vegetales. La B1 interviene en el aprovechamiento de los hidratos de carbono, grasas y proteínas y en el equilibrio del sistema nervioso.

El mineral más abundante es el potasio, si bien se puede considerar a la alcachofa como una de las hortalizas de mayor contenido en magnesio, fósforo y calcio y con cantidades medias de sodio. A pesar de su contenido en calcio, éste, debido a su condición vegetal, se aprovecha menos en el organismo que el calcio que contienen los lácteos u otros alimentos de origen animal.

El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Interviene además en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

La fibra, abundante en las alcachofas, favorece el tránsito intestinal. La inulina es un polisacárido que sustituye al almidón (reserva de moléculas de glucosa en los vegetales) y que también tiene función de reserva (unidades de fructosa en lugar de glucosa).

Lo más destacable de la composición de la alcachofa son una serie de sustancias que no destacan por su cantidad, pero sí por los notables efectos fisiológicos que provocan:

Cinarina y cinaropicrina: compuestos aromáticos responsables del sabor amargo de la alcachofa. La cinarina se conoce por su efecto colerético y diurético. Líneas de investigación actuales se centran en el potencial papel preventivo de la cinaropicrina en enfermedades tumorales.

Ácido clorogénico: compuesto fenólico con capacidad antioxidante.

Esteroles: sustancias vegetales con semejanza química al colesterol animal, con capacidad para limitar la absorción del colesterol en el intestino.

Cinarósido: flavonoide de acción antiinflamatoria.

Ácidos orgánicos (málico y cítrico, entre otros): se sabe que potencian la acción de la cinarina y del cinarósido, entre otras muchas funciones.

La alcachofa ha sido el prototipo de hortaliza sana, de amplio espectro medicinal. Se ha recomendado habitualmente en el campo de la nutrición por considerar que su consumo es muy saludable a distintos niveles del organismo, gracias a sus reconocidas propiedades coleréticas, hepatoprotectoras y diuréticas.

Para niños y deportistas

El crecimiento y desarrollo de los niños y el esfuerzo físico de los deportistas son circunstancias en las que el organismo necesita mayor aporte de hidratos de carbono y, en consecuencia, aumentan las necesidades de vitamina B1. La alcachofa representa una adecuada fuente vegetal de dicha vitamina. Por otra parte, el tabaco y el alcohol reducen la asimilación de esta vitamina, por lo que quienes beben o fuman necesitan más vitamina B1. Lo mismo les sucede a quienes consumen muchos azúcares o dulces.

Buenas digestiones

El alcohol, el exceso de grasa y de proteínas de origen animal, así como ciertos medicamentos, son las principales amenazas para el buen funcionamiento del hígado. Hay alimentos que favorecen la función hepática, o su recuperación tras una afección, y de la vesícula biliar, con lo que mejora la digestión. Son los vegetales con ligero sabor amargo, como la alcachofa, que comparte estas propiedades con la achicoria, la endibia, la escarola, el rábano o la berenjena.

Por un lado, la cinarina, sustancia que proporciona el sabor amargo a la alcachofa, es reconocida por su efecto colerético, es decir, aumenta la secreción de bilis. La bilis es sintetizada por los hepatocitos, se almacena en la vesícula biliar y se vierte al duodeno cuando llegan las grasas de los alimentos. Por otro lado, la inulina, polisacárido abundante en esta verdura, estimula el apetito y favorece la digestión. En relación con estos compuestos, varios estudios clínicos han demostrado la eficacia y seguridad de los extractos acuosos de alcachofa en el tratamiento de la disfunción hepato-biliar y de complicaciones digestivas, tales como sensación de plenitud, pérdida de apetito, náuseas y dolor abdominal. Por ello, las alcachofas convienen a las personas que padecen enfermedades funcionales y orgánicas del hígado, vesícula biliar y vías biliares (se reduce la posibilidad de aparición de cálculos biliares), así como en los trastornos digestivos que de ellas deriven. Esta verdura ayuda en la digestión de alimentos grasos y colabora en la descongestión del hígado porque consigue que la bilis sea menos densa y más fluida.

Prevención de enfermedades

Se trata con diferencia de la verdura más rica en fibra. Se recomienda aprovechar la temporada de las alcachofas e incluirlas con frecuencia en la dieta por los beneficios para la salud que se obtienen de su consumo.

Estreñimiento:
la fibra tiene capacidad de absorber agua, aumenta el volumen de las heces, de manera que ayuda a corregir el estreñimiento. Además, la fibra proporciona sensación de plenitud, lo que conduce a la persona a ingerir menos alimentos. 

Hipercolesterolemia:
El consumo de alcachofa contribuye a reducir los niveles de colesterol debido a su riqueza dietética de fibra, que forma geles viscosos que fijan la grasa y el colesterol a nivel intestinal. De esta forma se reduce la absorción de dichas sustancias. Además, hay que tener en cuenta otros componentes de la alcachofa, los esteroles, que potencian aún más el efecto de la fibra e interfieren en la absorción del colesterol de la dieta, así como los compuestos antioxidantes. En diversos estudios clínicos se ha comprobado que varios componentes de la alcachofa provocan un aumento de la secreción biliar y la inhibición de la producción de colesterol endógeno a nivel hepático. Ambos mecanismos contribuyen a la reducción de los niveles de colesterol sanguíneo.

Diabetes:
La inulina es un polisacárido que se metaboliza en el organismo y da lugar a unidades de fructosa, un azúcar asimilable sin la necesidad de insulina. La abundancia en fibra en las alcachofas ralentiza la absorción de la glucosa, con lo que evita elevaciones bruscas de la glucemia. Asimismo, la cinarina y otras sustancias tienen una suave acción hipoglucemiante. Por este motivo, las alcachofas pueden consumirse con absoluta tranquilidad en caso de diabetes.

Magnífico diurético

Una vez más, es la cinarina la que actúa sobre los riñones y provoca un aumento de la diuresis, es decir, de la cantidad de orina eliminada. Esto resulta beneficioso en el caso de sufrir cálculos renales, hiperuricemia, hipertensión arterial, retención de líquidos u oliguria (producción escasa de orina).

Flatulencia

El exceso de fibra hace que las alcachofas puedan resultar flatulentas en general y, de manera particular, para quienes tienen tendencia a trastornos digestivos (aerofagia, dispepsia). Sirve de ayuda terminar la comida con una infusión de manzanilla, anís verde, hinojo, poleo menta o hierbabuena.

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El colesterol es un tipo de grasa producida por el hígado necesario para regular una serie de funciones orgánicas.

 En el organismo, el colesterol se transporta unido a unas sustancias llamadas lipoproteínas. Si el colesterol que circula por la sangre está elevado (por encima de 200 miligramos por decilitros) el diagnóstico es hipercolesterolemia, que puede tener origen hereditario (estas personas pueden presentar colesterol elevado en edades muy tempranas), y su desarrollo también puede estar favorecido por una alimentación poco saludable o demasiado calórica que conduce a sobrepeso u obesidad.

 Una dieta rica en grasa saturada puede favorecer la aparición y desarrollo de hipercolesterolemia, por la capacidad que tiene este tipo de grasa de elevar los niveles de colesterol en sangre.

Por la acción del oxígeno que circula por la sangre, las lipoproteínas se oxidan y tienden a acumular el colesterol que transportan alrededor de la arterias dificultando el paso de la sangre a través de ellas, y aumentando así el riesgo de arteriosclerosis e infartos de corazón.

Expertos en medicina y nutrición han realizado numerosos estudios de investigación que reflejan la influencia de la grasa de la dieta sobre la salud. Recomiendan que frente a las hiperlipoproteinemias (entre las que se encuentra el exceso de colesterol o hipercolesterolemia) y el riesgo cardiovascular, la contribución de las grasas de la dieta (de alimentos y aliños) no debe exceder el 30% de la energía total consumida.

No obstante, la Sociedad Española de Arteriosclerosis y la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria señalan que dicho porcentaje puede estar entre el 30/la-respuesta-dietetica5%, siempre que se utilice como grasa culinaria el aceite de oliva y, en menor proporción otros aceites de semillas, ya que no debemos olvidar que la calidad de la grasa dietética es incluso más importante que la cantidad.

 Por otro lado, el Comité de Acuerdo de Consenso para la Colesterolemia en España recomienda que el consumo de ácidos grasos saturados no debe sobrepasar el 8% de la energía total de la dieta, mientras que la contribución de los ácidos grasos poliinsaturados debe ser menor al 7-8 %, lo que se consigue llevando a cabo las recomendaciones de dieta equilibrada, cuyo modelo más reconocido es la dieta Mediterránea.

Recomendaciones dietéticas:

- Alcanzar o mantener un peso saludable mediante una ingesta adecuada de calorías.

- Distribuir las comidas en varias tomas, ya que una alimentación fraccionada influye positivamente sobre el nivel de lípidos en sangre.

- Es necesario limitar:

- Órganos ó despojos: Hígado, riñones, sesos, etc.

- Marisco: Calamares y camarones.

- Derivados cárnicos: Embutidos grasos, foie gras y patés, salchichas y hamburguesas comerciales, etc.

- Reducir el consumo de grasas saturadas y colesterol:

- Escoger las carnes más magras y quitar la grasa visible antes de su cocinado (ver cuadro alimentos aconsejados) y desgrasar los caldos de carne o aves en frío. – Aumentar el consumo semanal de pescado a unas cuatro raciones, y procurar tomar con más frecuencia pescado azul.

- Se permiten hasta 4 huevos a la semana (dependiendo del grado de hipercolesterolemia y nunca más de una yema al día).

Aliñar los platos con aceites vegetales (oliva, girasol) en vez de con mantequilla o margarina.

- Disminuir el consumo de carnes por la asociación que suele haber entre proteínas y grasas saturadas en estos alimentos, y aumentar la proteína vegetal combinando en un mismo plato legumbres y cereales (garbanzos o lentejas con arroz, pasta con guisantes).

- Preparar platos para luego congelarlos, y así, no tener que acudir a los precocinados, que pueden estar cocinados con más grasa.

- Hoy día, existen diversos productos en el mercado pobres en grasa y colesterol (comprobar etiquetado).

- Si se come fuera de casa, elegir del menú ensaladas, aves o pescados a la parrilla en lugar de fritos o guisos. Para evitar la adición excesiva de salsas se puede pedir que éstas se sirvan a parte, y uno mismo adicionarla.

- Aumentar el consumo de fibra y antioxidantes naturales:

- Tomando al menos 2 piezas de fruta al día, preferiblemente con piel ó pulpa, procurando incluir un cítrico.

- Escogiendo preferentemente los productos integrales: pan, arroz, pasta…

- Aumentando el consumo de legumbre a 3 veces por semana.

- Tomando mínimo 2 raciones de verdura ó ensalada (cruda ó cocida) al día.

- Las personas que tomen vino, lo deberán hacer con moderación (2 vasos de vino al día).

¿Es mejor el aceite de oliva que los aceites de semillas (girasol, soja, maíz…)?

El aceite de oliva, por su riqueza en ácidos grasos monoinsaturados y otras sustancias saludables de acción antioxidante (fitosteroles y vitamina E), tiene la capacidad de aumentar el llamado buen colesterol (HDLc) y así mismo, impide la oxidación del llamado mal colesterol (LDLc) principal responsable de la formación de placas en las paredes de las arterias favoreciendo el desarrollo de arteriosclerosis.

A diferencia del anterior, los aceites de semillas son ricos en ácidos grasos poliinsaturados, con propiedades igualmente saludables. Tienen la propiedad de disminuir los niveles de colesterol total y de triglicéridos, e igualmente disminuyen la viscosidad de la sangre, reduciendo así el riesgo de formación de trombos. Sin embargo, no protegen de forma tan eficaz frente a la oxidación del llamado mal colesterol (LDLc).

¿Es bueno para reducir el colesterol tomar un puñado de nueces cada día?

Las nueces al igual que el resto de frutos secos son alimentos grasos especialmente ricos en ácidos grasos poliinsaturados con propiedades saludables. Sin embargo, este tipo de grasa también está presente en los aceites de semillas y en la grasa del pescado azul. Por tanto no son las nueces los únicos alimentos fuente de este tipo de grasa. Así, una persona que incluya en su dieta aceite de semillas y pescado azul, en las proporciones adecuadas y con la frecuencia recomendada de acuerdo a una alimentación equilibrada, ya está aportando este tipo de ácidos grasos y se está beneficiando de los efectos positivos de estos alimentos. Si esa misma persona, además de los alimentos contemplados en su dieta, adecuada para mantener un peso estable, incluye diariamente un puñado de nueces o de cualquier otro fruto seco como aporte extra, es decir, sin reducir otro tipo de alimentos con el paso del tiempo, puede que vea reducido su nivel de colesterol; sin embargo, verá aumentado su peso, puesto que ha enriquecido en grasa y por tanto en calorías su alimentación habitual. Por tanto, siempre se ha de valorar el conjunto de lo que se come en un día o a lo largo del tiempo, ya que de nada sirve tomar nueces u otros productos de similares propiedades si por otro lado se consumen en exceso alimentos ricos en grasas saturadas.

¿Es mejor la mantequilla o la margarina 100% vegetal?

La mantequilla se obtiene al centrifugar o batir la grasa propia de la leche, como tal rica en grasa saturada y colesterol. El exceso de grasa saturada favorece el aumento de los niveles de colesterol plasmáticos. La margarina, por su parte, se obtiene a partir de aceites vegetales ricos en grasa poliinsaturada (aceites de semillas) o monoinsaturadas (aceite de oliva), ambos con efectos saludables. Los aceites vegetales son líquidos a temperatura ambiente. Para conseguir la textura untuosa propia de la margarina, los aceites son sometidos a diversos procesos fisico-químicos que implican calentar el aceite a temperaturas próximas a los 200ºC e inyectar moléculas de hidrógeno (de ahí la denominación que aparece en la etiqueta de “…grasa hidrogenada”). Esto supone un cambio en la estructura de la grasa de origen vegetal y también en su funcionalidad. Así, la grasa hidrogenada presente en la margarina actúa como la grasa saturada. Por tanto, a la hora de comprar mantequilla o margarina, lo que procede es elegir la que más satisfaga el gusto de cada persona.

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Muchos de nosotros no somos conscientes de lo importante que es para nuestra salud el cuidado de la piel. Nos limitamos sencillamente a que tenga un aspecto limpio y más o menos bronceado.

Lo que no nos hemos percatado es que la piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y como cualquier organo tiene sus funciones.

La piel nos protege de las amenazas exteriores, regula la temperatura, por ella eliminamos toxinas e incluso, aunque parezca mentira, tambien respiramos. ¿Quién no se acuerda de aquel clásico de James Bond “Goldfinger”? En esta película, el malo de la película mataba a sus victimas pintándolas por completo, provocándoles una especie de asfixia. De hecho, muchos artistas que se pintan el cuerpo dejan una ventana  sin pintar en ciertas partes de su cuerpo para que pueda respirar la piel.

Dejemos las películas por el momento y hablemos de la piel.

La piel nos protege de las amenazas externas:

Es la primera defensa de nuestro cuerpo frente a los agentes externos. LLamense microrganismos, bacterias, agentes contaminantes, polución, etc…

No es completamente impermeable por lo que también podemos captar substancias a través de ella que nos pueden perjudicar seriemente la salud de nuestro organismo o la salud de la piel misma.

Es decir, la importancia de tener la piel en perfectas condiciones es directamente proporcional a la  capacidad de mantener a raya estas agresiones externas.

La permeabilidad de la piel puede variar por muchas circunstancias. Os pondré un claro ejemplo de ello. Muchos de los que hemos llevado reloj de pulsera, sobre todo en la infancia, sabemos que cuando nos quitamos el reloj, en la zona donde estaba, la piel es muchísimo más sensible e, e incluso, hay pequeños granitos que nos indica que hay agentes externos que ya han roto esa barrera de protección.

Esto se debe, en gran medida, a que la parte más exterior de la piel, la epidermis, ha perdido grosor porque el mismo reloj hacía de ella.

Con una mala nutrición producimos el mismo efecto. Si nuestras células no son capaces de renovarse contínuamente y con la velocidad necesaria, debilitaremos considerablemente nuestra capacidad de bloqueo y estaremos expuestos a un mayor número de agentes externos.

Por este motivo, es fundamental, una nutrición celular óptima de nuestra piel.

La nutrición de la piel hay que hacerla en dos sentidos. De dentro afuera y de afuera adentro.

De dentro afuera es primordial,  la división celular ha de ser óptima, ya que una mala nutrición, unida a las esposiciones al sol, de una forma inconsciente, nos puede provocar el indeseado cancer de piel. 

De fuera adentro. Tiene una función un poco más profilactica. Pongamos el ejemplo de las hojas de un árbol. Cuando miramos una hoja verde de un árbol sano, vemos en la parte de la hoja expuesta al sol como una película de cera que le proteje de las agresiones exteriores e impide que se deshidrate, mientras que el envés capta, a través de una serie de poros que tiene, el vapor de agua, diósido de carbono y desecha oxígeno.

Pues bien, lo ideal para nuestra piel, en la nutrición externa, sería la combinación de estas tres posibilidades. Por una parte algo que nos protegiera de las amenazas externas, algo que dejara respirar la piel y a la vez algo que la nutra en sus capas más externas.

En este punto he de advertirles que hay que tener un especial cuidado en las substancias que se aplican sobre la piel. Han de ser, en la medida de lo posible, substancias naturales. Ya les he comentado antes que por la piel el organismo es capaz de captar cualquier tipo de compuesto químico. Veansé los parches de nicotina.

Cuidado con los cosméticos, sobre todo los de baja calidad. Pueden tener en su composición metales pesados u otro tipo de substancias dañinas, que aunque en minimas cantidades, estos metales pesados se acumulan en nuestro organismo produciéndonos problemas graves a largo plazo, ya que nuestro hígado no es capaz de eliminarlos.

Otro punto que me gustaría comentar es el de la importancia de los poros.

Los poros, poco más o menos que son puertas, si tú las dejas abiertas, se te llena la casa de indeseables y si las tienes siempre cerradas, ¿Por dónde sacas la basura?. 

Mi recomendación al respecto:

Hay que tener siempre las puertas libres de obstáculos. Con una buena crema exfoliante o con una esponja rugosa se consiguen grandes resultados.

Después de una ducha o baño caliente, hay que procurar aclararse con agua tibia o fría (esto sólo para los valientes). Para cerrar cuanto antes ese poro abierto por el agua caliente. Procurar que a la hora de secarse no frotar, porque al frotar vuelves a abrir el poro por fricción.

Particularmente la sauna es el mejor remedio para abrir poros y desintoxicar, siempre que se acabe con una ducha fría que además tonifica los músculos.

Para teminar me gustaría hacer hincapié en decirles que para tener una piel sana y bella hay que nutrirse correctamente.

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Los niveles de triglicéridos en sangre dependen de tantos factores y de diferentes metabolismos que resulta extremadamente dificil asegurar que dichos niveles puedan hacernos daño.

No está claro si valores elevados de triglicéridos aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas o de accidentes vasculares cerebrales. Los valores en sangre de triglicéridos superiores a 250 mg/dl se consideran anormales, pero los valores elevados no parecen aumentar de modo uniforme el riesgo de arteriosclerosis o de enfermedad coronaria. Sin embargo, las concentraciones extraordinariamente elevadas de triglicéridos (superiores a 800 mg/dl) pueden producir pancreatitis e ictus.

En la tabla aquí expuesta os indico algunas causas del aumento de lípidos en sangre no tan comunes. 

Causas del aumento de la concentración de grasas

Colesterol                                                         

Dieta con alto contenido en grasas saturadas.  

Diabetes mal controlada.                

Cirrosis.                                                                           

Glándula tiroides hipoactiva.                                                

Glándula hipófisis hiperactiva.                                            

Insuficiencia renal.                                                              

Porfiria.                                                                                

Componente hereditario.                                                    

                                                                                          

                                                                                     

Triglicéridos

 Esceso de calorías en la dieta.

  Abuso del alcohol.

Diabetes grave no controlada.

Insuficiencia renal.

Ciertos fármacos:

-Estrógenos.

-Anticonceptivos orales.

 -Corticoesteroides.

Componente hereditario.

 

Los triglicéridos por si solos no es que nos preocupen demasiado, hasta cierto punto, lo peligroso es que además de los triglicéridos elevados, estén también el colesterol y el nivel de azucar elevado.

Estos tres valores nos indican que tenemos una diabetes de tipo 2, en fase de desarrollo o formada completamente.

En estos dos videos se explica como se desarrolla y como se combate de forma totalmente natural y lógica esta dolencia.

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Ahora tenemos un poco de información más sobre los triglicéridos y lo que nos pueden acarrear a la larga.

Una vez más somos lo que comemos.

 

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Este artículo problamemente será uno de los más problemáticos que voy a escribir.

En él voy a explicar cómo y en qué manera estamos a merced de la industria farmacéutica. Muchos de los fármacos que hoy en día tomamos sólo nos mitigan los síntomas de la enfermedad, es decir, esos dolores de cabeza que a veces tenemos sin ninguna explicación, o esos dolores musculares que a veces achacamos a una mala postura durmiendo.

Mi intención no es alarmarles, sólo pretendo informarles que los síntomas es la forma que tiene nuestro cuerpo de decirnos “cuidado tío, algo estás haciendo que me esta haciendo daño”.

Vamos a poner el clásico ejemplo de un coche. ¿Qué pasaría si hicieramos caso omiso de las recomendaciones del fabricante de nuestro coche de cambiar el aceite del motor cada diezmil km.?

Nuestro coche perdería potencia primer síntoma, consumiría más combustible segundo síntoma, se recalentaria con más frecuencia, tercer síntoma. Hasta que por fin se griparía que sería ya la enfermedad.

A nadie se nos ocurre hacer esto verdad, nosotros vamos religiosamente a cambiar el aceite del motor.

Pues lo mismo pasa con nuestro organismo, pero lo malo de todo esto, es que cuando tenemos un síntoma, nosotros no vamos a que nos cambien el aceite, somos tan listos que nos tomamos cualquier analgésico y a correr, a ver si se pasa ¿verdad?

Esto es lo que intenta explicar el Dr Rath. Estamos tan bien adiestrados que cuando nos duele algo lo primero que hacemos es automedicarnos, groso error y lo segundo es ir al médico a que nos dé algo para que se nos pase ese maldito dolor.

Lo que debemos de hacer es hacer caso a nuestro cuerpo, preguntarnos que estamos haciendo mal para que nos duela.

Es decir, debemos prevenir, antes de que se nos gripe el motor, debemos cambiar nuestro aceite. ¿Y eso cómo se hace?

Según el Dr Rath, mediante la nutricíon celular  debajo se explica brevemente mediante un video.

Y ustedes se preguntarán cómo es posible que con la nutrición pueda aliviar esos síntomas y por ende la posible enfermedad.

Pues bien hagámoslo a la inversa ¿Qué me pasaría si comiera todos los días comida basura? La respuesta es obvia verdad, desde una hipertensión, pasando por un infarto hasta un cancer de colon.

Entonces si con una mala nutrición me puedo provocar un cancer u otras muchas enfermedades, con una buena nutrición, no sólo no enfermaré sino que las posibles enfermedades incipientes que podría llegar a tener sanarían.

No me gustaría que a partir de estos momentos se vuelvan unos hipocondríacos pero si que tengan en cuenta que abusar de los caprichos alimenticios pueden tener graves consecuencias.

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