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La cerveza es una bebida alcohólica cuyo abuso acarrea consecuencias graves para la salud. Sin embargo, estudios recientes certifican las virtudes de un consumo moderado, que puede llegar a cubrir el 6,5% de las necesidades diarias de vitamina B12 y hasta un 12% de las de ácido fólico. Las investigaciones aseguran también que la tradicional idea de que la cerveza engorda es falsa e, incluso, la consideran un componente ideal para mantener un menor Índice de Masa Corporal, ya que sólo aporta un 4% de las calorías totales de la dieta de los hombres y un 3% de la de las mujeres.
NOTABLES BENEFICIOS
Muy pocas bebidas alcohólicas reportan al organismo tantos beneficios como la cerveza. Su consumo moderado supone para la dieta la ingesta de un buen número de nutrientes y, según los expertos, tomarla a diario implica cubrir parte de las necesidades diarias de vitamina B12 (6,5%) y ácido fólico (hasta un 12%). “La aportación de la cerveza es muy importante, puesto que ya desde principios de los años 90 se puso de manifiesto el escaso consumo de vitaminas del grupo B y ácido fólico que registra la población española”, reconoce el doctor Lluis Serra, director del Centre de Recerca en Nutrició Comunitària del Parc Cientific de la Universidad de Barcelona.
Recientes estudios otorgan a la cerveza la cualidad de prevenir enfermedades cardiovasculares y garantizar una correcta alimentación. Aseguran que cantidades apropiadas -250 ml/día para las mujeres y 500 ml/día para los hombres- promueven la secreción de los jugos gástricos, facilitan la digestión, estimulan el apetito y tienen un efecto diurético. Además, según una investigación llevada a cabo hace algunos meses en la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, “el consumo de cerveza aporta una importante cantidad de la ingesta recomendable de fibra soluble, que puede contribuir a evitar el estreñimiento y disminuir la incidencia de cáncer de colon”. Los beneficios son, por tanto, variados y muy dispares, aunque es necesario recordar siempre que sólo se cumplen cuando el consumo es moderado.
Propiedades antioxidantes: Los extractos utilizados para la elaboración de la cerveza protegen a las células del daño oxidativo, tanto de los lípidos como de las proteínas. De esta manera, se favorece el retraso del envejecimiento celular y se disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, así como su capacidad cancerígena.
Aporte de nutrientes: Además de las mencionadas vitaminas del grupo B, muy importantes para mantener un equilibrio nervioso adecuado, la cerveza reporta un 10% de fósforo, proteínas, carbohidratos, sales, agua y ácido fólico.
Mínimo contenido en sodio: Esta circunstancia la confiere un fuerte efecto diurético y permite que pueda ser incluida en dietas hiposódicas, que requieren una mínima cantidad de sodio.
Baja graduación alcohólica: En comparación con otras bebidas, el alcohol que contiene la cerveza es mucho menor, aunque no deja de ser alcohol. La graduación oscila entre cuatro y cinco grados y, según datos del Centro de Información Salud y Cerveza, “para igualar la cantidad de alcohol que hay en un litro de vino, habría que considerar dos litros y medio de cerveza”.
Prevención de osteoporosis: La relación entre esta bebida y la prevención de la osteoporosis se basa en que el alcohol reduce la pérdida de masa ósea, al tiempo que el silicio -presente en la cerveza- la favorece. El silicio es un elemento importante, e ingerirlo en la cerveza supone un aporte adicional importante si se tiene en cuenta que gran parte del silicio que contiene el agua es eliminado en el proceso de depuración.
Aumento del “colesterol bueno”: En cantidades moderadas, la cerveza favorece la concentración de lipoproteínas de alta densidad (HDL), el denominado “colesterol bueno”. Este aumento reduce los riesgos de enfermedades y accidentes cardiovasculares frente a las posibilidades de los abstemios y consumidores abusivos de alcohol.
¿ENGORDA LA CERVEZA?
Diversas investigaciones aseguran que la aportación calórica de la cerveza es muy inferior a la de otras bebidas alcohólicas y ligeramente inferior a la de refrescos y colas. Una caña de 200 mililitros apenas aporta 90 kilocalorías. O, lo que es lo mismo, el consumo moderado supone sólo un 4% de las calorías totales de la dieta de los hombres y un 3% de la de las mujeres, por lo que se concluye que la popularmente calificada como “tripa cervecera” se debe, en realidad, a otros hábitos de alimentación y estilos de vida.
“Se ha descubierto que el causante de la ‘curva de la felicidad’ es la variante DD del gen de la enzima conversora de la angiotensina (ACE), que favorece la acumulación de grasas alrededor del abdomen Los portadores de esta variante tienen tendencia a desarrollar grasas abdominales, aunque no todas las personas llegan a desarrollarla si siguen una dieta equilibrada y realizan ejercicio”, argumenta el Centro Cerveza y Salud.
Por su parte, el doctor Serra defiende que “las personas que realizan mayor actividad física consumen cerveza de forma más regular que los que no la beben”, lo que conlleva un menor Índice de Masa Corporal y, en consecuencia, aleja las posibilidades de padecer obesidad. “Esta afirmación rompe con el mito popular de que los bebedores regulares de cerveza tienden a ganar peso”, concluye Lluis Serra.
INCONVENIENTES:
No se puede olvidar que, pese a sus virtudes, la cerveza no deja de ser una bebida alcohólica y, por ello, es importante insistir en la necesidad de un consumo moderado. Cantidades superiores a las permitidas por el metabolismo implican graves consecuencias:
Cantidades excesivas de alcohol repercuten de manera negativa en órganos vitales como el hígado, el cerebro, el corazón y la sangre.
Irrita el estómago y lesiona el recubrimiento del intestino, lo que ralentiza la absorción de algunos nutrientes.
Disminuye el aporte de un gran número de vitaminas y minerales, y aumenta los triglicéridos en la sangre y los niveles de hierro.
En ayunas o sin alimentos sólidos puede producir hipoglucemia.
Contribuye, en cierta medida, al desarrollo de la obesidad, aunque no en los niveles que se creía hasta ahora.
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Se denomina hipertensión a una elevación sostenida de los niveles de la presión sanguínea por encima de valores considerados normales (presión sistólica más de 160 mmHg, presión diastólica más de 90 mmHg).).
En su origen, influyen tanto factores personales y ambientales (edad, hábitos alimentarios y estilo de vida) como los genéticos: la tensión arterial tiende a elevarse con la edad, es también más frecuente que aparezca si la persona es obesa, lleva una dieta rica en sal y pobre en potasio (pobre en verduras, frutas y frutos secos, legumbres, cereales integrales), bebe elevadas cantidades de alcohol, no realiza actividad física, o sufre de estrés psicológico.
Prácticamente en el 90 % de los casos la hipertensión es primaria o de causa desconocida y, en menos de un 10 %, secundaria a otros procesos relacionados con alteraciones de origen renal, cardiovascular o del sistema endocrino.
En el tratamiento de la hipertensión, son necesarias una dieta adecuada a las necesidades individuales, con control de sodio y una serie de recomendaciones que orienten a la persona hacia un estilo de vida más saludable.
El consumo actual de sal (cloruro sódico) en nuestro país se encuentra por encima de las necesidades reales de este mineral. El exceso de sodio se relaciona con la retención de líquidos en los tejidos del cuerpo y por tanto, con el incremento de los valores de tensión. Cuanto menos sodio contenga la dieta, más fácil será eliminar ese exceso por la orina y así contribuir a normalizar los niveles de tensión arterial. La dieta pobre en sodio, también beneficia a personas que padecen de enfermedad cardiovascular o hepática avanzada con retención de líquidos.
Por otro lado, la hipertensión se considera factor de riesgo de enfermedad cardiovascular, por lo que las recomendaciones dietéticas también deben incluir orientaciones para la normalización del peso (en caso de sobrepeso u obesidad), control de la calidad de la grasa y del colesterol, así como asegurar una cantidad adecuada de fibra y antioxidantes naturales, relacionados con la prevención de estas enfermedades.
Recomendaciones dietéticas:
- Alcanzar o mantener un peso saludable mediante una ingesta adecuada de calorías.
- Prescindir de la sal de mesa (normal, marina, yodada) y de la sal en el cocinado de los alimentos.
- Reducir el consumo de grasas saturadas y colesterol como factor de prevención cardiovascular:
- Escoger las carnes más magras y quitar la grasa visible antes de su cocinado: pollo, pavo (sin piel), conejo, caballo, cinta de lomo, ternera magra, solomillo de buey, ternera o cerdo; y desgrasar los caldos de carne o aves en frío.
- Aumentar el consumo semanal de pescado fresco a unas cuatro raciones.
- Se permiten de 4 a 6 huevos a la semana (si no existe contraindicación médica).
- Aliñar los platos con aceites vegetales (oliva, girasol) mejor que con mantequilla o margarina, añadiéndolos a los alimentos después de cocinados para evitar exceso de grasa y colesterol.
- El efecto del café en la tensión arterial es escaso y de breve duración por eso no es preciso suprimirlo, aunque se recomienda tomarlo con moderación.
- Es importante tomar cantidades adecuadas de calcio. El calcio necesario lo aportan diariamente: 2 vasos de leche ó 1 vaso de leche más 2 yogures, o en su lugar 60 gramos de queso bajo en sodio.
- Preparar platos para luego congelarlos, y así no tener que acudir a los precocinados, que en general, son ricos en sodio.
- Hoy en día, existen diversos productos en el mercado pobres en grasa, colesterol y sodio (comprobar etiquetado).
- Si se come fuera de casa, elegir del menú ensaladas, aves o pescados a la parrilla en lugar de fritos o guisos. Para evitar la adición excesiva de salsas se puede pedir que éstas se sirvan a parte, y uno mismo adicionarla.
¿Se puede sustituir el jamón serrano por el jamón york?
Existe la creencia popular de que el jamón york, también denominado jamón en dulce, puede tomarse sin limitación. Sin embargo, cabe decir que el jamón york incluye sal entre sus ingredientes, por lo que se ha de moderar su consumo al igual que otros derivados cárnicos.
¿Se puede emplear sal marina o sal yodada en sustitución de la sal común?
La sal marina y la yoyada contienen igual cantidad de sodio que la sal común, por tanto no se recomienda su utilización.
¿Cómo cocinar y condimentar?
- El mejor método de preparar los alimentos es el cocinado sin sal añadida.
- Evitar las excesivamente grasas como guisos, estofados, frituras, empanados y rebozados.
- Preferir las carnes y pescados a la planchas, parrillas, asados (horno, papillote), microondas, hervidos o cocidos, al vapor.
- Es preferible la cocción al vapor que el hervido, ya que los alimentos conservan su sabor natural y no se hace necesario sazonar.
- Se puede reducir el sodio de los alimentos si utilizamos remojo prolongado (más de 10 horas) o doble cocción, cambiando el agua a mitad de la misma ya que el sodio se disuelve y queda en al agua (deberemos desecharla siempre). Es útil emplearlas en verduras, legumbres y pescados congelados y en conserva.
- Para que la comida resulte más apetitosa se pueden emplear diversos condimentos:
- Ácidos: Vinagre de manzana o vino, zumo de limón.
- Aliáceos: Ajo, cebolla, cebolleta, cebollino, chalota, puerro.
- Hierbas aromáticas: Albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, perejil, mejorana…
- Especias: Pimienta (negra o blanca), pimentón, azafrán.
- El vinagre y el aceite (oliva y semillas) pueden ser macerados con hierbas aromáticas.
- En la elaboración de salsas, los vinos u otras bebidas alcohólicas como ingrediente flambeados pueden hacer más sabrosas diversas recetas.
Otras consideraciones:
- En personas hipertensas obesas una dieta hipocalórica bajo control de un especialista ayuda a normalizar la tensión.
- El exceso de alcohol aumenta la presión arterial, por tanto, se debe moderar su consumo (no más de 2 vasos de vino al día).
- Es necesario suprimir el tabaco por ser un factor de riesgo añadido ante enfermedades cardiovasculares.
- El ejercicio físico moderado practicado de forma regular ayuda a mejorar el control de la tensión arterial.
- El estrés mantenido produce elevaciones de la tensión arterial, por tanto es necesario aprender a relajarse y a llevar un ritmo de vida más saludable.
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Estos alimentos se consumen en cantidades industriales con el objetivo de reducir las calorías de la alimentación, pero no se sabe que tan efectivos son y si ellos son los causantes de la perdida de peso, incluso cómo pueden afectar a la salud en general y alterar nuestro metabolismo.
Muchas veces se le deja a este tipo de alimentos la tarea de que nos hagan llegar al peso que deseamos sin muchas veces tomar en cuenta que no siempre la cantidad de calorías es la que cuenta, afectando esto no solo nuestra economía ya que estos alimentos son mas costosos que los normales, también se ve fustrado nuestro intento de bajar de peso y es cuando entonces creemos que no podemos adelgazar con nada.
La diferencia muchas veces entre alimentos dietéticos y no dietéticos es que los dietéticos te hacen gastar más rápido tu dinero y no siempre nos dan lo que buscamos. No debemos olvidar de las otras estratégias para bajar de peso como el ejercicio, actividades al aire libre y lo más importante que es la variedad y calidad de los alimentos.
Los alimentos dietéticos y alimentos ligth estan preparados de una forma de modo que nos brinden poca cantidad de energía, sea este proveniente de grasas, proteínas o carbohidratos. Algunas veces estos vienen enriquecidos con vitaminas o minerales, pero todos sufren un proceso de elaboración más complejo al de los alimentos normales. Dentro de las 2 formas de elaboración que existen para estos alimentos tenemos:
Los que han sido preparado con más espuma o llevado un tiempo más prolongado de batido para hacerlos más abundantes.
Los que han sido desnatados y desgrasados y dentro de otro grupo están los que son agregados de sustancias que reemplazan los alimentos normales, como la sacaria, emulsionantes y colorantes, sean estos artificiales o naturales.
Todos los alimentos que contienen agregados de origen químico como el aspartame pueden crear adicción, por lo que NO es bueno consumirlos frecuentemente. Los productos más efectivos y confiables son los que vienen sin azúcar o sin grasa, como el yogurt por ejmplo, a este simplemente se le ha sacado la materia más grasa por lo tanto contendrá menos contenido de calorías provenientes de la grasa.
No hay que olvidar ni perder de cuenta que el consumo de estos alimentos es solamente una pequeña ayuda para nuestro proceso de adelgazar, muchos de estos alimentos no nos brindan calorías si bien es cierto, pero también nos restan vitaminas y minerales cuando son consumidos con frecuencia, por el compuesto químico que poseen por lo que no es recomendable consumirlos todos los días, más si en algunas preparaciones, además se debe leer bien la información nutricional conténida ya que muchos traen demasiados compuestos químicos que no nos van a hacer falta.
Por ejemplo despues de hacer ejercicio es aceptable que consumamos un jugo de frutas con azúcar normal o azúcar de las frutas mismas ya que e cuerpo requiere este tipo nutrientes para recuperarse del arduo trabajo efectuado.
En el proceso de adelgazamiento se busca perder peso , pero sin perder la vitalidad de nuestro organismo para nuestras actividades diarias, el metodo para esto es la disponibilidad de los diferentes alimentos, así como el horario de las comidas y la variedad que debe contener cada uno de sus elementos para que nuestros procesos enzimáticos y biológicos se mantengan en condiciones normales, así nuestro metabolismo no se verá afectado por alguna descompensación. El hecho de consumir productos dietéticos nos ayuda a reducir calorías pero no debemos reducirlas más de lo normalmente recomendado para precisamente evitar un cambio brusco o una descompensación que solo nos traera como resultado un efecto inverso al de aldegazar despues de un tiempo, es allí donde nos aferraremos aún más a este tipo de elementos.
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Diversos estudios epidemiológicos coinciden en señalar que la ingesta de yogur u otros productos lácteos fermentados disminuyen el tiempo de tránsito intestinal, mejorando así el malestar provocado por el estreñimiento. Estos efectos positivos se observan incluso en personas que llevan una dieta pobre en fibra.
El yogur es un alimento caracterizado porque, a su efecto saludable derivado de sus interesantes cualidades nutricionales (proteínas de calidad, calcio, fósforo y vitaminas B2, A y D), se suma el efecto asociado a los microorganismos que contiene. Numerosos estudios constatan las distintas acciones orgánicas saludables del yogur como alimento probiótico, gracias a microorganismos vivos que, ingeridos en cantidades suficientes, ejercen un efecto positivo en la salud que supera a los efectos nutricionales convencionales del alimento que los contiene.
La palabra probiótico es una palabra compuesta del latín y del griego que significa «favorable a la vida». Bajo el calificativo probiótico se engloban, además de los microorganismos originales del yogur (’Lactobacillus bulgaricus’ y ‘Streptococcus thermophilus’), las nuevas leches fermentadas con diversas bacterias lácticas (’Bifidobacterium’, ‘Lactobacillus acidophilus’ o ‘Lactobacillus casei inmunitas’).
Efecto preventivo y terapéutico.
Desde los años 20 del siglo pasado existen referencias escritas por médicos que recomendaban leche ácida, que contenía bacterias lácticas del género ‘Lactobacillus acidophilus’, para el tratamiento de la constipación o estreñimiento. Este tratamiento era eficaz para muchos pacientes.
Los efectos de los microorganismos de las leches fermentadas sobre la prevención y el tratamiento del estreñimiento son indirectos. La ingesta de un mayor número de bacterias (no patógenas) concentradas en un solo alimento ayuda al mantenimiento y a la restauración de las funciones de la flora intestinal endógena, algo que redunda positivamente en el tránsito intestinal.
Son principalmente las bífidobacterias, características de un tipo de leches fermentadas, las que reportan mayores beneficios en la regeneración de la flora intestinal y, en consecuencia, en la prevención y el tratamiento del estreñimiento. Este tipo de bacterias son un componente importante de la flora natural del intestino humano. Así lo han corroborado diversos estudios, entre ellos uno publicado el pasado mes de agosto en ‘Alimentary Pharmacology and Therapeutics’.
En este estudio multicéntrico participaron 274 personas adultas con diagnóstico de constipación. Fueron asignados de forma aleatoria para consumir, durante 6 semanas, o bien la prueba (leche fermentada con un tipo de bífidobacterias) o bien un yogur tratado térmicamente. Los síntomas digestivos se evaluaron a las 3 y a las 6 semanas. Se observó como los sujetos con menos de 3 deposiciones por semana que tomaron la leche fermentada con Bifidus aumentaron la frecuencia de las deposiciones a lo largo de las 6 semanas de estudio. Asimismo, notaron una reducción de los síntomas digestivos asociados normalmente al estreñimiento como molestias, dolor de cabeza e hinchazón abdominal.
Yogur y dieta rica en fibra.
El tratamiento médico-nutricional del estreñimiento crónico debe adecuarse individualmente. En un principio se basará en un ajuste dietético que incluya más alimentos ricos en fibra (integrales, frutas, hortalizas, legumbres y salvado de trigo o de avena), acompañado de un mayor consumo de líquidos. Es tan importante como la dieta realizar ejercicio físico y tonificar los músculos abdominales, que son los encargados de ayudar en el proceso de evacuación. El médico evaluará la necesidad de acompañar la dieta con laxantes, en un inicio suaves, del tipo formadores de masa o mucílagos (plántago ovata o metilcelulosa, entre otros).
Los datos descritos inducen a pensar en la ventaja de la presencia habitual de yogures u otras leches fermentadas, unidos a una dieta rica en fibra, en la alimentación cotidiana, en particular si se sufre estreñimiento o si se desea acortar el tiempo de tránsito intestinal.
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Publicado por: David in Dietas, tags: agua, celulitis, Dietas
La costumbre de cenar sólo fruta es relativamente común en muchas personas preocupadas por su figura, por sus kilos de más y por su salud.
Ocurre sobre todo en mujeres de todas las edades. Acostumbran a reservar el momento de la cena para las tres raciones de frutas diarias recomendadas, e incluso alguna más si llegan a casa con hambre. Entienden que son alimentos que sacian y llenan. Al mismo tiempo, creen que hacen de la cena un menú ligero en calorías.
La sorpresa se la llevan cuando, después de una o dos semanas de seguir con el plan de cenas frugales (sólo fruta), comprueban que no han adelgazado o, si lo han hecho, no han perdido los kilos deseados.
En muchos casos, si no se pierde peso es porque a la persona no le sobra grasa, de manera que el organismo no pone en marcha los mecanismos necesarios para desprenderse de ella. Suele suceder que los molestos «kilos de más» por los que se hace el cambio en las cenas responden a la falta de tono muscular por falta de ejercicio (queda marcada la «barriguita» y resulta incómoda la flacidez de los brazos).
Cenar sólo fruta es una idea relativamente extendida entre mucha gente, pero equivocada si se quiere perder peso. De todas maneras, sí que puede ser efectiva de forma temporal si lo que se persigue es aligerar el cuerpo cuando se sufre retención de líquidos.
Las frutas son un grupo de alimentos con una composición nutritiva muy específica. Son abundantes en agua y fibra, fuente indiscutible de vitaminas (vitamina C, ácido fólico, betacaroteno o provitamina A), y de minerales como el potasio y el magnesio. Completan su valor nutritivo los pigmentos, que en las frutas cumplen un doble propósito. Primero su poder colorante, lo que da tono a la piel o a la carne de las frutas (betacaroteno de naranjas, mandarinas y melocotones; licopeno de las fresas; y antocianinas de las uvas y las ciruelas). En segundo lugar, su poder antioxidante, por lo que resultan complementos indiscutibles en una dieta preventiva.
La combinación de todos estos nutrientes en las frutas explica la propiedad esencial de los vegetales para depurar el organismo. Por ello, su consumo habitual se manifiesta en una mejoría física y mental. Se siente la cabeza más despejada y el cuerpo, en particular las piernas, más ligeras y menos pesadas. Se fortalecen las arterias y las venas, con la consiguiente mejora de la circulación sanguínea. Se nota que se orina mucho más, por lo que se eliminan más sustancias de desecho, pero no grasa. Así, quien come fruta siente más ligereza, algo que no necesariamente se ve reflejado en el peso (si la razón del exceso de peso no es la retención de líquidos).
Perder peso es posible si se llevan a buen término los cambios en la alimentación que han llevado a engordar, siempre y cuando esos cambios sean duraderos en el tiempo.
Una de las cuestiones dietéticas esenciales para adelgazar es procurar una acertada selección de alimentos, así como ajustar las cantidades de cada uno a las necesidades individuales. En el caso de la fruta, con comer tres al día es suficiente. Tomar más cantidad de la misma desequilibra la dieta por dos motivos esenciales, los cuales justifican por qué cenar sólo fruta no adelgaza.
Por una parte, la concentración de las tres raciones de fruta o más en la cena desplaza del menú otros alimentos que, por su esencial valor nutritivo, tienen que ser contemplados en la dieta diaria (huevos, pescados y verduras). Por otro lado, una cena abundante en frutas se traduce en calorías y azúcares procedentes de estos dulces alimentos. Sin embargo, una dieta es efectiva para perder peso si garantiza que el consumo de todos los alimentos, incluidas las frutas, no sea desproporcionado para no descompensar las calorías totales del día.
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