Entradas con la Tag “bienestar mental”
Mucho se habla en estos ultimos tiempos a cerca de la influencia del estres en nuestro organismo, pero ¿que tanto puede este tipo de actividad ayudarnos en una dieta especifica,o mejor aun en nuestra alimentación en general y en el logro de nuestras metas?
Muy pocas veces se relaciona el hecho de seguir una dieta sea para bajar , subir o mantener el peso corporal con actividades teóricamente tan pasivas, en este caso la meditación. Hay muchos tipos de investigaciones hasta el momento en la cual nos podemos apoyar para decir que la meditación puede ayudar hasta en un 80 % para el mejoramiento de tus propositos dieteticos así como para tu salud en general, mejorando tu capacidad de memoria, tu vitalidad y lo que es mas importante tu estado de animo.
En nuestro cuerpo existen 2 tipos de sustancias que influyen nuestro organismo de manera muy significativa una sustancia es la Adrenalina asociada también con el cortisol.
Mucho hemos escuchado de esta sustancia cuyo efecto es el aumento de la energia en nuestro organismo, de la frecuencia respiratoria, de la presión arterial, estos son los efectos que puede producir el estres, el susto y los estados de ansiedad que son demasiado perjudiciales para el organismo mas aún cuando son duraderos, por este motivo las personas que sufren de estados de estres, miedo o ansiedad por un periodo largo rapidamente desencadenan algúna enfermedad de tipo degenerativa incluso paralisis facial.
Por otro lado tenemos la Noradrenalina, sustancia cuyo esfecto es contrario a la de la adrenalina, es decir brinda tranquilidad organica y funcional al cuerpo, esta hormona ayuda tambien a la producción de HDL colesterol bueno en el organismo, en este estado es donde mejor se producen de manera masiva las llamadas Endorfinas, antioxidantes producidos por el organismo que traen la sensación de bienestar al cuerpo y lo protegen de los agentes perjudiciales, estas endorfinas se producen cuando hacemos ejercicios, cuando reímos y cuando estamos en estados de tranquilidad y relax.
Despues de estas 2 pequenas explicaciones vemos que la ansiedad, depresión, cambios bruscos de ánimo, malas digestiones, nerviosismo entre otros estados negativos se contrarrestan facilmente haciendo producir a nuestro cuerpo NORADRENALINA y ENDORFINAS cuyo efecto en el organismo es inmediado.
La meditación ofrece de manera efectiva esta posibilidad ya que el estado de tranquilidad y pasividad conduce al organismo a la disminución del ritmo cardiaco, condiciones optimas para la producción de estas sustancias protectoras que brindan esa sencación de bienestar.
Uno de los mayores problemas que se presentan al hacer dietas es la sencación de ansiedad, ademas de la sencación de presión y sacrificio, otro tipo de problema que vivimos diariamente es el estres con el cual lidiamos, a esto se le añade el hecho de que muchas veces nuestra alimentación y habitos no sean los adecuados. Simplemente para darnos cuenta de estas consecuencias es ver si sufrimos de ansiedad, nerviosismo, caracter irritable, antojos por alimentos dulces o procesados, dolores o colicos premestruales, migrañas, mal aliento y descanso ineficiente.
10 minutos diarios de meditación despues de hacer nuestros ejercicios, antes de acostarnos o a la media tarde pueden llegar a reemplazar 2 horas de sueño, esto es suficiente para darnos esa sencación de bienestar para eliminar la ansiedad, los antojos y hasta el 60% del estres con el cual vivimos diariamente.
Si a esto le añadimos una dieta rica en alimentos frescos e integrales vamos a tener la sensación perfecta de bienestar y la vitalidad suficiente para dormir menos aumentando nuestra actividad fisica, ademas de proteger a nuestro cuerpo contra todos los factores de riesgo para la salud.
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Son múltiples las causas de depresión entre los obesos. El gordo es un ser que vive casi permanentemente deprimido porque está muy insatisfecho con su apariencia física. La vanidad humana está en estrecha relación con la capacidad de llamar la atención de modo positivo, de atraer las miradas de admiración o de deseo. Si las miradas son burlonas, es evidente que despiertan un sentimiento contrario, una profunda sensación de humillación. Y cuando una persona tiene de sí un mal concepto, puede tomar cualquier tipo de mirada como desdeñosa. Nada deprime más al ser humano que sentirse humillado.
Otra causa de la depresión del gordo son sus reiterados fracasos en llevar a cabo los regímenes. Comienza con muchas esperanzas, no logra sus objetivos y se deprime. Se deprime además porque vive un eterno estado de privación, impedido de satisfacer su gula, cosa que lo hace sufrir más aún cuando, en la convivencia social, no puede imitar la conducta de los flacos. Esto hace del gordo no sólo un deprimido, sino también una persona envidiosa y ávida de éxitos en otros campos de actividad. Se deprime porque no soporta la privación por largo tiempo y viola sus reglas y propósitos, lo que genera en él sentimientos de culpa como si hubiese traicionado las expectativas de los demás, cuando en realidad son las suyas. Se deprime porque no se siente cómodo para gesticular, bailar, correr o nadar. Se deprime ante la idea de ir a la playa porque debido a su vanidad se sentirá disminuido frente a los demás. Se deprime cuando va a comprar ropa y nada de lo que es lindo le sirve. Se deprime cuando camina por la calle y los chicos le hacen algún tipo de desprecio. Se deprime porque los pies le duelen y la espalda también. Y podríamos mencionar otros casos similares.
Es evidente que muchas de estas causas de depresión sólo podrán desaparecer cuando la persona deje de ser gorda y haya vencido este monstruoso círculo vicioso que lo lleva a la obesidad. Es importante señalar una vez más que esta condición provoca enormes sufrimientos psíquicos, difíciles de evaluar para aquellos que no experimentan esa situación en carne propia. Al parecer, es difícil para la mayoría de los individuos tomar en serio este estado de enfermedad. Es enfermedad, al menos desde el punto de vista psíquico, y así se la define por el grado de dolor y de tensión que impone a quien la padece. Es probable que esta dificultad sea precisamente la consecuencia del hecho de que los gordos hacen un enorme esfuerzo para demostrar que no sufren, lo que es una gran mentira.
Es difícil concebir que se pueda sentir realmente alegre y feliz una persona que se mire en el espejo y se vea deformada, sabiendo por añadidura que está en ese estado por su propia “culpa” y que sólo de ella depende cambiarlo. Aparentemente, el proceso de curación es simple, pero el individuo no consigue tener éxito. La situación es terrible porque la depresión aumenta la sensación de abandono, que a su vez aumenta el vacío en el estómago, asociado, en estas personas, a la sensación de hambre. Esta se atenúa con la alimentación, alivio de la depresión y factor generador de la depresión siguiente. Comer para poner remedio a la tristeza de ser gordo no es un buen remedio, pese a que acaba por determinar algún equilibrio en torno de esa solución, precaria pero muy estable, a tal punto que puede durar varios años.
La depresión altera el metabolismo y, según creo, lo disminuye bastante. Esto ayuda a que el gordo aumente de peso con mayor facilidad, deprimiéndolo más aún. Si se dedicara a seguir una dieta estricta, también la privación tendería a disminuir el metabolismo, aumentando las probabilidades de que el enorme esfuerzo arroje resultados mediocres, cosa que agrava la depresión y contribuye a acentuar las transgresiones al régimen y un nuevo aumento de peso.
La depresión lleva a la astenia física — pereza, debilidad muscular, falta de disposición para el ejercicio — y también esto reduce el metabolismo, agravado por el hecho de que el gordo siente vergüenza de su cuerpo y por eso mismo es proclive a moverse lo menos posible.
Resulta más que evidente, al menos así lo creo, que las dietas rigurosas para un adelgazamiento rápido — que imponen un estado psíquico de extrema privación de alimentos — sólo podrán ser de alguna eficacia si están asociadas a una medicación estimulante del humor. Esta medicación puede encubrir una depresión mayor e impedir la dramática caída del desgaste energético que esta situación provoca. Esto se traducirá en algunos resultados positivos siempre que las personas utilicen la droga, de la que con frecuencia se tornan dependientes. Su supresión determina una fuerte reacción depresiva con la consiguiente tendencia a la bulimia. El hecho — raro — de que algunas personas logren adelgazamientos estables por esta vía no justifica los riesgos de perjuicios a la salud y al equilibrio emocional. Hay quienes soportan largos períodos de privación sin deprimirse y son capaces de conseguir una pérdida efectiva de peso, pero, de acuerdo con mi experiencia, siguen siendo verdaderos gordos, portadores de todo el cuadro mental que describí.
Por otro lado, la mayor parte de las personas piensan en la dieta como una especie de sacrificio temporario, como algo que nos permite adelgazar para poder después hartarnos de comida sin culpas. Desde luego que esta actitud llevará al individuo a engordar de nuevo como antes, puesto que durante el sacrificio inherente al régimen está mitificando todas las comidas a las que no tiene acceso en ese período negativo. Sueña con ellas y les atribuye una importancia indebida.
No es éste el rumbo apropiado para alguien que quiera dejar de ser gordo. Lo que sí debe hacer es terminar con los mitos asociados a la alimentación y a la recuperación de la relación de placer natural que esa función tiene en nuestra especie y que se une a las necesidades de supervivencia propias de todos los animales.
Sólo hay un camino seguro para evitar cualquier tipo de círculo vicioso asociado a la obesidad: recuperar este modo simple y espontáneo de comer que tienen todos aquellos que no están obsesionados por los kilos de más; realizar enseguida los cambios en los hábitos alimentarios y en la filosofía del acto de comer que he tratado de describir en detalle. El gordo tendrá que empezar a verse inmediatamente como una persona normal y aceptar que su peso disminuirá en forma gradual, a lo largo de varios meses de vida alegre y libre ya de privaciones. Si una persona se alimentara del modo adecuado para mantener su peso ideal (y una vez adquiridos los hábitos naturales es esto lo que ocurre) y aun así estuviera por encima de este peso, al poco tiempo llegará adonde desea. Así sucede porque el metabolismo normal, no perjudicado por la depresión, la apatía física o la mentalidad de privación, es proporcional a la superficie corporal y por ello mismo, superior en las personas más gordas. Es decir que con una alimentación normal se está ingiriendo una cantidad de energía menor que la necesaria en estas circunstancias, cosa que lleva a una lenta reducción del peso.
Nadie tiene necesidad alguna de vivir pesándose, o de contar calorías, o de usar productos dietéticos. Todo esto significa privación y tentativa de interferencia del raciocinio en el proceso natural de administración energética del cuerpo. Y los efectos de este esfuerzo de interferencia son negativos.
No hay prisa alguna en llegar al peso ideal cuando uno vive ya en condiciones normales, come de todo, es más activo físicamente y se siente con derecho al libre ejercicio de la vanidad física. Resuelto el conflicto psíquico, el individuo ya está libre y tendrá en su fuero íntimo la certeza de que se está encaminando a la pérdida de peso definitiva. Esta certeza trae consigo el optimismo y el coraje necesarios para experimentar una nueva condición de vida. Lo nuevo, aun cuando se prevea que va a ser agradable, es siempre una aventura y requiere el valor de embarcarse en ella. El optimismo y la ausencia de sufrimiento determinan el fin de la depresión crónica, cosa que disminuye el hambre y facilita el establecimiento de nuevos hábitos, tan indispensables para la verdadera curación.
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Hace algún tiempo me encontré por casualidad una serie de videos en donde se explicaba de una forma sencilla cómo ciertas personas habían conseguido la remisión espontánea de sus enfermedades.
Estas personas tenían cuatro cosas en común según el Dr Joe Dispenza prestigioso bioquímico autor de estos vídeos.
La primera cosa que tienen en común estas personas era que todas y cada una de ellas creían en una inteligencia divina que controlaba su cuerpo. Es decir nosotros no somos capaces de controlar ni nuestros latidos, ni la formación, ni destrucción de nuestras células, ni las digetiones, etc.
La segundo era que todos creían que su mentalidad , su forma de pensar y sus sentimientos contribuían, a la larga, en su enfermedad.
Lo tercero es que estas personas se propusieron reinventarse a si mismas para dejar de tener esos pensamientos y sentimientos destructivos por naturaleza. Se imaginaron como esas personas felices y que admiraban para poder cambiar esos sentimientos.
La cuarta es que estas personas pasaban largos ratos pensando sin ser conscientes del tiempo o de lo que les rodeaba. Es decir se evadían de lo cotidiano para conseguir cambiar su forma de pensar.
Todo esto parece algo confuso y sin lógica, por eso les dejo que lo explique el propio autor.
La mente Inmortal por Joe Dispenza.
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Muchos de nosotros aún no tenemos claro el concepto de Bienestar. Será, en cierta medida, porque no nos sentimos bien, ni con nuestro cuerpo, ni con nuestra mente.
Este es el concepto de Bienestar. Sentirnos cómo aquel día, ese en que eramos niños, ese que podría ser un sabado por la mañana, radiantes de energía y felicidad porque nuestros padres nos van a llevar al zoo, por poner un ejemplo. ¿Recuerdan esa sensación?
Pues bien, esa sensación quiero que la recuerden porque nuestro objetivo es llegar a ella . ¿Cómo lo haremos? Bien fácil. Quiero que recuerden esta frase:
“Si se pudiera dar a cada individuo la cantidad correcta, ni poco ni mucho, de alimentos y de ejercicio físico, habríamos encontrado la manera más segura de estar sano”. Hipócrates, 460- 370 a. de C.
Es curioso que un tipo que vivió hace tanto tiempo haya llegado a la misma conclusión que los expertos en nutrición 25 siglos después.
Pensemos un poco en esto. Todos nosotros tenemos alguna dolencia relacionada con la mala alimentación, es decir, no alcazamos esa sensación de Bienestar que antes hacía referencia.
Segunda cuestión: Ejercicio físico. Esta es la que menos importancia tiene, ya que cuando consigues estar bien nutrido o alimentado, tu mismo tienes más energía para realizar cualquier esfuerzo, ya sea cotidiano o deportivo o incluso mental.
Tercera cuestión: El factor psicologico. A todos nos ha pasado que nos sentimos bien fisicamente pero no podemos afrontar esas cuestiones de caracter cotidiano que nos comen la cabeza. No nos sentimos con fuerzas de afrontarlos por lo que decidimos huir y dejarlos pasar, con lo que de repente esto se nos convierte en una bola de nieve que se hace más y más grande hasta que llega el punto de estresarnos de tal modo que lo único que podemos hacer es hundirnos en nuestra propia autocomplaciencia.
A cuantos de nosotros nos suena esta frase: “Si tienes un problema, y no tiene solución ¿para que te vas a preocupar?, y si tiene solución ¿para que te vas a procupar?. La hemos oído muchas veces, pero cuantos de nosotros seguimos este consejo.
Pues bien lo que intentemos en Ideas para el Bienestar es que siguiendo una serie de sugerencias tanto nutricionales, psicológicas y de ejercico físico lleguemos a sentirnos como éramos en nuestra infancia.
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