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La cola de caballo (Equisetum arvense) es una planta que por su composición y complemento alimenticio (saponósidos, taninos, flavonoides, alcaloides y sales minerales -sobre todo sílice y potasio- y vitamina C), se le atribuyen diversas acciones, entre ellas, diurética, remineralizante y cicatrizante.

Por su contenido en sílice y potasio, se revela como diurético, y ha estado indicada tradicionalmente en afecciones renales e inflamaciones de la vejiga urinaria y de la próstata, y para quienes tienen la necesidad de aumentar la cantidad de orina por tener tendencia a retener líquidos.

Un diurético es toda sustancia que al ser ingerida provoca una eliminación de agua y de sodio a través de la orina. Las plantas y los medicamentos con efectos diuréticos siempre se han de utilizar bajo la supervisión de un facultativo.

Con motivo de la pérdida de peso se ha disparado el uso indiscriminado de plantas diuréticas. El hecho de “engañar a la báscula” para bajar de peso a costa del agua corporal y no de la grasa, se está convirtiendo en una costumbre practicada ya no solo por deportistas o personas con ciertas enfermedades o trastornos compulsivos, sino por la población en general. La supervisión profesional del uso de este tipo de sustancias es necesaria, ya que ningún fármaco, complemento alimenticio o dieta, está exento de posibles efectos adversos que podrían acarrear serias consecuencias negativas para la salud.

Las investigaciones preliminares en el laboratorio y las realizadas en humanos muestran una evidencia científica buena que indica que la cola de caballo puede incrementar la cantidad de orina producida por el cuerpo. No obstante, son precisos estudios adicionales para determinar si la cola de caballo es segura o útil para afecciones médicas específicas.

Grandes cantidades de cola de caballo pueden dar lugar a fiebre, ritmo cardiaco anormal, dificultad para caminar y debilidad muscular. Las personas que sufran trastornos cardíacos, hepáticos o gota deben tomarla con precaución, ya que la hierba o sus extractos pueden empeorar el cuadro clínico. Teóricamente la cola de caballo podría dar lugar a niveles bajos de potasio y esto tendría efectos negativos para el corazón. También ha mostrado aumentar la formación de cristales de ácido úrico en la orina y debe evitarse en pacientes con diabetes tipo II, pues podría interaccionar con los antidiabéticos orales. Igualmente no está aconsejada para mujeres embarazadas, lactantes o niños. Aunque todavía faltan estudios que acaben de acreditar estas afirmaciones, más vale prevenir.

Además algunos complementos dietéticos para perder peso suelen incluir un cóctel de complemento alimenticio entre los que hay más de un diurético, lo que puede dar lugar al incremento en la producción de orina y la consiguiente deshidratación o desequilibrio de los electrolitos y los efectos negativos para la salud que ello acarrea.

Muchos complementos alimenticios para perder peso contienen cola de caballo como uno de sus ingredientes. No se puede obviar que el hecho de adelgazar significa perder exceso de grasa corporal y no agua, como tampoco se puede olvidar que la cola de caballo tiene una larga lista de contraindicaciones y efectos secundarios.

Dado que la cola de caballo como diurético tiene el efecto de eliminar líquidos, su uso estará limitado por la valoración y el consejo facultativo.

No se encuentran referencias científicas sobre el uso de la cola de caballo o los complementos dietéticos que la contengan, como coadyuvante en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad. Su consumo no influye en la pérdida de grasa corporal, tan solo está demostrado su efecto diurético.

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El té verde (Camellia sinensis) se obtiene secando las hojas de la planta del té por acción del vapor (sistema japonés) o por el calentamiento (sistema chino). Estos procesos casi no alteran su composición química. Estas hojas no se dejan fermentar después de cosechado y antes del proceso de secado, para que retenga los ingredientes activos de la planta (polifenoles).

 Los polifenoles son esenciales en la fisiología de las plantas, para la pigmentación, crecimiento, reproducción y protección contra las plagas. Estos polifenoles del té verde, comúnmente llamados catequinas, son precisamente a los que se les atribuye la propiedad anti-obesidad de este tipo de té.

En la última década diversos estudios han sugerido que el extracto de té verde podría actuar de dos maneras en la pérdida de peso: acelerando el metabolismo y ayudando a la disminución de grasa corporal total.

Sobre todo en los últimos tres años se ha multiplicado la aparición de trabajos realizados desde prestigiosos centros de investigación, que han administrado té verde o sus extractos, a personas sanas o a personas con sobrepeso u obesidad y han estudiado sus efectos en su metabolismo y en el tejido adiposo. De este modo se ha superado el obstáculo de contar solamente con estudios “in vitro” (en el laboratorio) o “in vivo” en animales, que apoyaban la hipótesis de los efectos “termogénicos” (de aumentar el gasto energético) o “quema-grasas” de esta planta.

Evidencias científicas de su efectividad:
Diversos estudios en humanos han observado que el té verde o sus extractos podrían reducir el peso corporal a partir del aumento del gasto energético diario que redundaría en una reducción de grasa en el tejido adiposo.

Parece ser que la combinación de té verde junto a cafeína aumenta más el gasto energético y la oxidación de las grasas por la acción sinérgica de la cafeína y los polifenoles del té. No obstante, el mecanismo de acción de los polifenoles no es bien conocido y por esta razón se demanda más investigación en este sentido desde el ámbito científico. Además, la dosis terapéutica para conseguir el efecto publicitado no está bien definida, y un exceso de consumo de té verde o de sus extractos puede producir efectos negativos. Está contraindicado en personas con trastornos cardíacos, arritmias, insuficiencia coronaria, úlcera gastroduodenal, insomnio, epilepsia, embarazo y lactancia y en la infancia. El té verde puede provocar toxicidad en el hígado y puede interaccionar con diversos medicamentos. Estas advertencias no se incluyen en los complementos alimenticios analizados que incluyen té verde.

No se puede recomendar el uso de té verde o los productos que lo contengan en el tratamiento de pérdida de peso, ya que la dosis y la duración del tratamiento no están correctamente definidas como para evitar efectos secundarios asociados a su consumo.

Opiniones de otras webs:
Alimentos contra las grasas « HJFMS EN RED “PUERTO CABELLO” – La Coctelera
Lipotrópicos – Bajando de peso naturalmente | Five Horizons
Cromoterapia: Colores que Sanan « UN MUNDO POR CIVILIZAR (UMPC) – La Cocte..
LAS DIETAS … LO BUENO Y LO MALO « de todititito…
BIODIVERSIDAD: NORTE Y SUR « camova – La Coctelera
Esteroides Más Conocidos « Todo sobre Nutrición y Culturismo – La Coctel..

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Se denomina hipertensión a una elevación sostenida de los niveles de la presión sanguínea por encima de valores considerados normales (presión sistólica más de 160 mmHg, presión diastólica más de 90 mmHg).).

En su origen, influyen tanto factores personales y ambientales (edad, hábitos alimentarios y estilo de vida) como los genéticos: la tensión arterial tiende a elevarse con la edad, es también más frecuente que aparezca si la persona es obesa, lleva una dieta rica en sal y pobre en potasio (pobre en verduras, frutas y frutos secos, legumbres, cereales integrales), bebe elevadas cantidades de alcohol, no realiza actividad física, o sufre de estrés psicológico.

Prácticamente en el 90 % de los casos la hipertensión es primaria o de causa desconocida y, en menos de un 10 %, secundaria a otros procesos relacionados con alteraciones de origen renal, cardiovascular o del sistema endocrino.

En el tratamiento de la hipertensión, son necesarias una dieta adecuada a las necesidades individuales, con control de sodio y una serie de recomendaciones que orienten a la persona hacia un estilo de vida más saludable.

El consumo actual de sal (cloruro sódico) en nuestro país se encuentra por encima de las necesidades reales de este mineral. El exceso de sodio se relaciona con la retención de líquidos en los tejidos del cuerpo y por tanto, con el incremento de los valores de tensión. Cuanto menos sodio contenga la dieta, más fácil será eliminar ese exceso por la orina y así contribuir a normalizar los niveles de tensión arterial. La dieta pobre en sodio, también beneficia a personas que padecen de enfermedad cardiovascular o hepática avanzada con retención de líquidos.

Por otro lado, la hipertensión se considera factor de riesgo de enfermedad cardiovascular, por lo que las recomendaciones dietéticas también deben incluir orientaciones para la normalización del peso (en caso de sobrepeso u obesidad), control de la calidad de la grasa y del colesterol, así como asegurar una cantidad adecuada de fibra y antioxidantes naturales, relacionados con la prevención de estas enfermedades.

Recomendaciones dietéticas:

- Alcanzar o mantener un peso saludable mediante una ingesta adecuada de calorías.

- Prescindir de la sal de mesa (normal, marina, yodada) y de la sal en el cocinado de los alimentos.

- Reducir el consumo de grasas saturadas y colesterol como factor de prevención cardiovascular:

- Escoger las carnes más magras y quitar la grasa visible antes de su cocinado: pollo, pavo (sin piel), conejo, caballo, cinta de lomo, ternera magra, solomillo de buey, ternera o cerdo; y desgrasar los caldos de carne o aves en frío.

- Aumentar el consumo semanal de pescado fresco a unas cuatro raciones.

- Se permiten de 4 a 6 huevos a la semana (si no existe contraindicación médica).

- Aliñar los platos con aceites vegetales (oliva, girasol) mejor que con mantequilla o margarina, añadiéndolos a los alimentos después de cocinados para evitar exceso de grasa y colesterol.

- El efecto del café en la tensión arterial es escaso y de breve duración por eso no es preciso suprimirlo, aunque se recomienda tomarlo con moderación.

- Es importante tomar cantidades adecuadas de calcio. El calcio necesario lo aportan diariamente: 2 vasos de leche ó 1 vaso de leche más 2 yogures, o en su lugar 60 gramos de queso bajo en sodio.

- Preparar platos para luego congelarlos, y así no tener que acudir a los precocinados, que en general, son ricos en sodio.

- Hoy en día, existen diversos productos en el mercado pobres en grasa, colesterol y sodio (comprobar etiquetado).

- Si se come fuera de casa, elegir del menú ensaladas, aves o pescados a la parrilla en lugar de fritos o guisos. Para evitar la adición excesiva de salsas se puede pedir que éstas se sirvan a parte, y uno mismo adicionarla.

¿Se puede sustituir el jamón serrano por el jamón york?

Existe la creencia popular de que el jamón york, también denominado jamón en dulce, puede tomarse sin limitación. Sin embargo, cabe decir que el jamón york incluye sal entre sus ingredientes, por lo que se ha de moderar su consumo al igual que otros derivados cárnicos.

¿Se puede emplear sal marina o sal yodada en sustitución de la sal común?

La sal marina y la yoyada contienen igual cantidad de sodio que la sal común, por tanto no se recomienda su utilización.

¿Cómo cocinar y condimentar?

- El mejor método de preparar los alimentos es el cocinado sin sal añadida.

- Evitar las excesivamente grasas como guisos, estofados, frituras, empanados y rebozados.

- Preferir las carnes y pescados a la planchas, parrillas, asados (horno, papillote), microondas, hervidos o cocidos, al vapor.

- Es preferible la cocción al vapor que el hervido, ya que los alimentos conservan su sabor natural y no se hace necesario sazonar.

- Se puede reducir el sodio de los alimentos si utilizamos remojo prolongado (más de 10 horas) o doble cocción, cambiando el agua a mitad de la misma ya que el sodio se disuelve y queda en al agua (deberemos desecharla siempre). Es útil emplearlas en verduras, legumbres y pescados congelados y en conserva.

- Para que la comida resulte más apetitosa se pueden emplear diversos condimentos:

- Ácidos: Vinagre de manzana o vino, zumo de limón.

- Aliáceos: Ajo, cebolla, cebolleta, cebollino, chalota, puerro.

- Hierbas aromáticas: Albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, perejil, mejorana…

- Especias: Pimienta (negra o blanca), pimentón, azafrán.

- El vinagre y el aceite (oliva y semillas) pueden ser macerados con hierbas aromáticas.

- En la elaboración de salsas, los vinos u otras bebidas alcohólicas como ingrediente flambeados pueden hacer más sabrosas diversas recetas.

Otras consideraciones:

- En personas hipertensas obesas una dieta hipocalórica bajo control de un especialista ayuda a normalizar la tensión.

- El exceso de alcohol aumenta la presión arterial, por tanto, se debe moderar su consumo (no más de 2 vasos de vino al día).

- Es necesario suprimir el tabaco por ser un factor de riesgo añadido ante enfermedades cardiovasculares.

- El ejercicio físico moderado practicado de forma regular ayuda a mejorar el control de la tensión arterial.

- El estrés mantenido produce elevaciones de la tensión arterial, por tanto es necesario aprender a relajarse y a llevar un ritmo de vida más saludable.

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Diversos estudios epidemiológicos coinciden en señalar que la ingesta de yogur u otros productos lácteos fermentados disminuyen el tiempo de tránsito intestinal, mejorando así el malestar provocado por el estreñimiento. Estos efectos positivos se observan incluso en personas que llevan una dieta pobre en fibra.

El yogur es un alimento caracterizado porque, a su efecto saludable derivado de sus interesantes cualidades nutricionales (proteínas de calidad, calcio, fósforo y vitaminas B2, A y D), se suma el efecto asociado a los microorganismos que contiene. Numerosos estudios constatan las distintas acciones orgánicas saludables del yogur como alimento probiótico, gracias a microorganismos vivos que, ingeridos en cantidades suficientes, ejercen un efecto positivo en la salud que supera a los efectos nutricionales convencionales del alimento que los contiene.

La palabra probiótico es una palabra compuesta del latín y del griego que significa «favorable a la vida». Bajo el calificativo probiótico se engloban, además de los microorganismos originales del yogur (’Lactobacillus bulgaricus’ y ‘Streptococcus thermophilus’), las nuevas leches fermentadas con diversas bacterias lácticas (’Bifidobacterium’, ‘Lactobacillus acidophilus’ o ‘Lactobacillus casei inmunitas’).

Efecto preventivo y terapéutico.
Desde los años 20 del siglo pasado existen referencias escritas por médicos que recomendaban leche ácida, que contenía bacterias lácticas del género ‘Lactobacillus acidophilus’, para el tratamiento de la constipación o estreñimiento. Este tratamiento era eficaz para muchos pacientes.

Los efectos de los microorganismos de las leches fermentadas sobre la prevención y el tratamiento del estreñimiento son indirectos. La ingesta de un mayor número de bacterias (no patógenas) concentradas en un solo alimento ayuda al mantenimiento y a la restauración de las funciones de la flora intestinal endógena, algo que redunda positivamente en el tránsito intestinal.

Son principalmente las bífidobacterias, características de un tipo de leches fermentadas, las que reportan mayores beneficios en la regeneración de la flora intestinal y, en consecuencia, en la prevención y el tratamiento del estreñimiento. Este tipo de bacterias son un componente importante de la flora natural del intestino humano. Así lo han corroborado diversos estudios, entre ellos uno publicado el pasado mes de agosto en ‘Alimentary Pharmacology and Therapeutics’.

En este estudio multicéntrico participaron 274 personas adultas con diagnóstico de constipación. Fueron asignados de forma aleatoria para consumir, durante 6 semanas, o bien la prueba (leche fermentada con un tipo de bífidobacterias) o bien un yogur tratado térmicamente. Los síntomas digestivos se evaluaron a las 3 y a las 6 semanas. Se observó como los sujetos con menos de 3 deposiciones por semana que tomaron la leche fermentada con Bifidus aumentaron la frecuencia de las deposiciones a lo largo de las 6 semanas de estudio. Asimismo, notaron una reducción de los síntomas digestivos asociados normalmente al estreñimiento como molestias, dolor de cabeza e hinchazón abdominal.

Yogur y dieta rica en fibra.


El tratamiento médico-nutricional del estreñimiento crónico debe adecuarse individualmente. En un principio se basará en un ajuste dietético que incluya más alimentos ricos en fibra (integrales, frutas, hortalizas, legumbres y salvado de trigo o de avena), acompañado de un mayor consumo de líquidos. Es tan importante como la dieta realizar ejercicio físico y tonificar los músculos abdominales, que son los encargados de ayudar en el proceso de evacuación. El médico evaluará la necesidad de acompañar la dieta con laxantes, en un inicio suaves, del tipo formadores de masa o mucílagos (plántago ovata o metilcelulosa, entre otros).

Los datos descritos inducen a pensar en la ventaja de la presencia habitual de yogures u otras leches fermentadas, unidos a una dieta rica en fibra, en la alimentación cotidiana, en particular si se sufre estreñimiento o si se desea acortar el tiempo de tránsito intestinal.

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La costumbre de cenar sólo fruta es relativamente común en muchas personas preocupadas por su figura, por sus kilos de más y por su salud.

Ocurre sobre todo en mujeres de todas las edades. Acostumbran a reservar el momento de la cena para las tres raciones de frutas diarias recomendadas, e incluso alguna más si llegan a casa con hambre. Entienden que son alimentos que sacian y llenan. Al mismo tiempo, creen que hacen de la cena un menú ligero en calorías.
La sorpresa se la llevan cuando, después de una o dos semanas de seguir con el plan de cenas frugales (sólo fruta), comprueban que no han adelgazado o, si lo han hecho, no han perdido los kilos deseados.

En muchos casos, si no se pierde peso es porque a la persona no le sobra grasa, de manera que el organismo no pone en marcha los mecanismos necesarios para desprenderse de ella. Suele suceder que los molestos «kilos de más» por los que se hace el cambio en las cenas responden a la falta de tono muscular por falta de ejercicio (queda marcada la «barriguita» y resulta incómoda la flacidez de los brazos).

Cenar sólo fruta es una idea relativamente extendida entre mucha gente, pero equivocada si se quiere perder peso. De todas maneras, sí que puede ser efectiva de forma temporal si lo que se persigue es aligerar el cuerpo cuando se sufre retención de líquidos.

Las frutas son un grupo de alimentos con una composición nutritiva muy específica. Son abundantes en agua y fibra, fuente indiscutible de vitaminas (vitamina C, ácido fólico, betacaroteno o provitamina A), y de minerales como el potasio y el magnesio. Completan su valor nutritivo los pigmentos, que en las frutas cumplen un doble propósito. Primero su poder colorante, lo que da tono a la piel o a la carne de las frutas (betacaroteno de naranjas, mandarinas y melocotones; licopeno de las fresas; y antocianinas de las uvas y las ciruelas). En segundo lugar, su poder antioxidante, por lo que resultan complementos indiscutibles en una dieta preventiva.

La combinación de todos estos nutrientes en las frutas explica la propiedad esencial de los vegetales para depurar el organismo. Por ello, su consumo habitual se manifiesta en una mejoría física y mental. Se siente la cabeza más despejada y el cuerpo, en particular las piernas, más ligeras y menos pesadas. Se fortalecen las arterias y las venas, con la consiguiente mejora de la circulación sanguínea. Se nota que se orina mucho más, por lo que se eliminan más sustancias de desecho, pero no grasa. Así, quien come fruta siente más ligereza, algo que no necesariamente se ve reflejado en el peso (si la razón del exceso de peso no es la retención de líquidos).

Perder peso es posible si se llevan a buen término los cambios en la alimentación que han llevado a engordar, siempre y cuando esos cambios sean duraderos en el tiempo.

Una de las cuestiones dietéticas esenciales para adelgazar es procurar una acertada selección de alimentos, así como ajustar las cantidades de cada uno a las necesidades individuales. En el caso de la fruta, con comer tres al día es suficiente. Tomar más cantidad de la misma desequilibra la dieta por dos motivos esenciales, los cuales justifican por qué cenar sólo fruta no adelgaza.

Por una parte, la concentración de las tres raciones de fruta o más en la cena desplaza del menú otros alimentos que, por su esencial valor nutritivo, tienen que ser contemplados en la dieta diaria (huevos, pescados y verduras). Por otro lado, una cena abundante en frutas se traduce en calorías y azúcares procedentes de estos dulces alimentos. Sin embargo, una dieta es efectiva para perder peso si garantiza que el consumo de todos los alimentos, incluidas las frutas, no sea desproporcionado para no descompensar las calorías totales del día.

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