A nuestro reloj biológico le gustan los horarios fijos, por eso cualquier alteración provoca dificultades para conciliar el sueño
Los expertos aseguran que es mejor no acostarse hasta que no tengamos sueño y, para que éste llegue, es aconsejable relajarse un tiempo antes. Leer, escuchar música o ver televisión pueden ayudar a dejar atrás el estrés diario y prepararnos para el descanso. Por el contrario, actividades estimulantes como el ejercicio físico, no son aconsejables en las últimas horas de la noche. Además, parece ser que la creencia popular acerca de que tomar un vaso de leche ayuda a conciliar el sueño tiene una base científica.
Para conciliar el sueño, las relaciones sexuales, en el caso de las mujeres, no son demasiado recomendables si, de forma habitual, ya se tienen dificultades, manifestó recientemente Eduard Estivill, director de la Clínica del Sueño del Institut Universitari Dexeus, en Barcelona. Durante la presentación de un estudio sobre los hábitos del sueño en todo el mundo, este experto expuso que el sexo es positivo para el hombre antes de dormir ya que, tras alcanzar el orgasmo, entra en una rápida fase de relajación. En cambio, la mujer permanece estimulada por más tiempo, lo que puede conllevar dificultades para relajarse y conciliar el sueño.
En el informe presentado por Estivill se recomienda un buen vaso de leche antes de irse a la cama ya que contiene un aminoácido que facilita la secreción de melatonina, que es la hormona del sueño. Así, la forma en que despertamos también es importante para respetar los ritmos circadianos y para mantenerse en forma durante el día. La mejor manera es un despertar progresivo con luz ambiental (con despertadores de luz). Las caricias también ayudan a un buen despertar en esta transición y, según Estivill, argentinos, brasileños y españoles son los que más se despiertan de esta manera mientras que sólo dos de cada diez japoneses tienen este hábito
La melatonina es una hormona segregada por la glándula pineal. Una de sus funciones más características es la regulación del reloj biológico humano: su secreción varía durante el ciclo de 24 horas con una producción alta por la noche y prácticamente nula durante el día, ya que la luz inhibe su síntesis. Gracias a esta capacidad para regular los ritmos biológicos y a su acción sedante, esta hormona es eficaz en la inducción del sueño. La melatonina se ha mostrado especialmente útil en el insomnio de ancianos ya que con la edad hay una involución de la glándula pineal, que produce una menor cantidad y provoca, de manera habitual, trastornos del sueño.
También se utiliza en niños con alteraciones del sueño por problemas neuropsiquiátricos (retraso mental y autismo) y en el síndrome de la fase retardada del sueño, un trastorno en el que hay dificultad para conciliar el sueño, a pesar de patrones normales en su profundidad y duración. Por otro lado, los suplementos de melatonina pueden regularizar y normalizar los ritmos circadianos de personas que tienen trastornos del sueño por mantener turnos de trabajo rotativos o por realizar vuelos que atraviesan varios husos horarios, especialmente en dirección Este (desadaptación horaria o “jet lag”).
Fuente: Revista consumer
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